El medio físico
El medio edáfico. El Suelo
La Biocenosis
Muchas veces, cuando se habla de las características naturales
de una región o de un territorio, se asocia a aquellos aspectos que
no han sido alterados por la acción humana, es decir que se encuentran
en estado virgen y que responden a la evolución natural de los ecosistemas.
Sin embargo, hay que indicar que el género biológico al que
pertenece el ser humano se encuentra presente en este planeta desde hace
ya más de 3.000.000 de años, teniendo la especie Homo sapiens
una antigüedad de aproximadamente 200.000 años. Por lo tanto,
es indudable que a lo largo de todo este tiempo su influencia haya sido
manifiesta en todos aquellos lugares donde su presencia ha sido suficientemente
continuada.
En el caso de la región mediterránea, y en concreto en Málaga,
la acción de la especie humana ha sido muy importante durante los
últimos 3.000 años. Téngase en cuenta que Málaga
fue fundada, como ciudad, hace al menos 2.500 años por los fenicios,
sobre un poblado íbero aun más antiguo. La sucesión
continuada de culturas y pobladores, griegos, romanos, arabes.., y el continuo
incremento de la población, ha hecho que por efecto de la actividad
de éstos, el paisaje natural se haya visto muy transformado, de manera
que se puede decir, sin genero de dudas, que el paisaje mediterráneo,
incluyendo dentro de esta denominación, bosques, praderas, marismas,
páramos,..etc, es consecuencia en gran medida de la acción
histórica de los pobladores humanos.
Por lo tanto al hablar del sistema natural de los Montes de Málaga,
nos referiremos a las consecuencia de la interacción de los organismos
vivos, dentro de los cuales nuestra especie adquiere una especial relevancia,
entre sí y con el medio físico.
Al referirnos a los sistemas definidos anteriormente, consideraremos un
conjuntos de factores que por medio de su interacción van a configurar
la estructura, dinámica y evolución de dichos sistemas.
Consideramos como tal, a los elementos no vivos del sistema, y a los
fenomenos generados por estos. Estos elementos y procesos son muy numerosos,
pero podemos agruparlos en función de su naturaleza como:
Energia solar
: Es la base de todos los procesos vivos, gracias al
aprovechamiento que realizan las plantas de esta energía, por medio
de la fotosintesis. El principal fenómeno asociado a este elemento
es la irradiación solar, que hace referencia a la cantidad de energia
solar que se recibe en el suelo, a lo largo del dia. La irradiación
solar varía a lo largo del dia, es máxima al mediodia y mínima
al amanecer y al atardecer (por la noche es nula, si no consideramos la
luz solar reflejada por la Luna, por supuesto). La variación de la
irradiación depende de la época del año. La cantidad
de energía solar recibida, será mayor en verano, cuando los
dias duran más, que en invierno cuando los dias son más cortos.
En la ciudad de Málaga el número de horas de sol mensuales,
varía entre un máximo de 363 en Julio y un mínimo de
135 en Diciembre. Localmente, la irradiación varía según
la orientación geográfica del terreno. En una montaña,
las laderas orientadas al Sur recibirán mayor cantidad de energía
solar que las orientadas al Norte. La orientación de las laderas
va a ser un factor determinante sobre el tipo de vegetación que se
asentará en ellas.
Atmosfera
: La composición atmosférica, salvo localmente
por efecto de la contaminación, suele ser muy constante. Aun cuando
se pueden detectar a nivel del suelo en zonas densamente ocupadas por la
vegetación, variaciones diarias de la concentración de anhidrico
carbónico, como consecuencia de la fotosíntesis. Mayor influencia
sobre los seres vivos van a tener los fenómenos asociados a la atmosfera,
principalmente el régimen de vientos y la distribución de
las temperaturas.
El régimen de vientos depende de la circulación general de
la atmósfera y de la orografía de la zona. El viento actúa
transportando la humedad del aire, y por lo tanto afecta a la pluviosidad,
y también a la distribución de aquellos materiales que por
su peso pueden ser arrastrados, polvo, cenizas, polen, semillas, etc. La
acción de desgaste y transporte de materiales inertes, por la acción
del viento, se le denomina erosión eólica. El transporte de
polen y semillas va a influir sobre la distribución de la vegetación
y su dinámica de colonización. Los vientos dominantes en Málaga
son los de componente Este (Levante) en los meses estivales y los de componente
Oeste (Ponientes) principalmente en los meses de invierno y primavera. Estos
últimos en verano a veces rolan a componente Norte dando lugar a
Terrales cálidos. Los vientos de componente Norte en invierno, dan
lugar a terrales frios, procediendo de masas de aire continentales. Los
terrales son los responsables de las temeperaturas máximas y mínimas
extremas que se pueden dar en Málaga.
La temperatura disminuye con la altitud, sin embargo el régimen de
vientos va a modificar sustancialmente las temperaturas en una localización
determinada. Los vientos procedentes de tierra (Terrales), provocan temperaturas
más extremas que los procedentes del mar (que en Málaga son
el Levante y el Poniente). Climáticamente Los Montes de Málaga
presentan temperaturas medias anuales comprendidas entre 14,5 y 22,6°C,
según altitudes, siendo frecuente temperaturas mínimas absolutas
cercanas a 0°C en los puntos mas altos, en invierno.
Agua
: Todos los organismos vivos dependen del agua, ya que forma
parte en gran proporción de la composición de los tejidos
vivos. Por lo tanto la disponibilidad de agua líquida, que es la
única que puede ser empleada por los organismos, condicionará
la distribución de éstos.
El agua es un poderoso disolvente, por lo que en ella se encuentran disueltos
gran cantidad de elementos y compuestos, que de esta forma pueden quedar
a disposición de los organismos. Además, actúa como
medio de transporte, por arrastre, de numerosos materiales lo que hará
que cambie la distribución de éstos. A la alteración
que provoca la acción del agua sobre la estructura y forma de los
materiales sólidos inertes, se le denomina erosión hídrica.
El agua es también el medio donde viven y se desarrollan temporal
o totalmente, infinidad de organismos, muchos de ellos microscópicos,
como las bacterias o el planctón, o de mayor tamaño como algas,
plantas superiores, artrópodos, peces, anfibios, etc.
Prácticamente todo el agua continental procede de la que tras evaporarse
de los oceanos cae en forma de lluvia sobre los continentes, aunque en zonas
aridas la contribución de agua por las nieblas puede ser a veces
bastante relevante. Por lo tanto, la cantidad de agua disponible va a depender
del régimen de lluvias de la zona. En los Montes de Málaga
se recogen anualmente entre 650 a 700 litros por metro cuadrado, distribuidos
de forma irregular en el año, escaseando en los meses de verano.
El agua continental, en estado líquido, puede encontrarse como agua
superficial, en forma de rios, arroyos, lagos, etc., agua subterranea principalmente
formando parte de acuíferos, y agua intersticial que es aquella que
ocupa los espacios vacios entre los gránulos que forman el suelo.
Esta última, es el agua que las plantas usan principalmente. Las
características de composición y granulometría del
suelo, van a determinar la cantidad de agua intersticial que puede contener
y por tanto su disponibilidad para la vegetación.
Dentro del Parque Natural, existen cinco cuencas bien definidas de arroyos
tributarios del rio Guadalmedina; estas son: cuenca del arroyo de las Vacas
(812 Ha); del arroyo Chaperas (1.545 Ha); del arroyo Humaina (1.100 Ha);
del arroyo Hondo (461 Ha) y arroyo de los Frailes (842 Ha). Todos estos
cursos de agua son de caracter marcadamente estacional, permaneciendo sus
cauces prácticamente secos durante la mayor parte del año,
aunque coincidiendo con las épocas de mayor abundancia de lluvia,
pueden aumentar rápidamente su caudal formando torrentes, que debido
a las fuertes pendientes del terreno provocan un gran arrastre de materiales
por la fuerza del agua.
Los datos termopluviométricos definen los pisos bioclimaticos que
existen en un territorio. Las características climáticas de
cada piso van a ser definitoria de los tipos de organismos que van a dominar
en cada localización. En el Parque Natural se definen dos pisos bioclimáticos,
el termomediterraneo y el mesomediterraneo.
Sustrato sólido
: Está formado por los materiales inorgánicos
que constituyen el terreno. Estos materiales merced a procesos orogénicos
y erosivos, forman el relieve característico de la zona. La naturaleza
del sustrato sólido depende de la composición química
de los materiales, y de los procesos a los que éstos han estado sometidos.
En los Montes de Málaga existen principalmente materiales silíceos
y calizos. En base a los procesos geológicos, pueden ser sedimentarios,
como las areniscas y las calcitas, o metamórficos como las pizarras
y los mármoles. Los Montes de Málaga son principalmente de
naturaleza metamórfica silícea, cuyo principal constituyente
son las filitas y las pizarras de edad Precámbrica. También
aparecen algunos materiales calizos, principalmente calcitas y grauwacas
del Silúrico.
El conjunto que se ha venido a denominar "Montes de Málaga",
cierra la cuenca del Guadalmedina por el Este, separandola de la del rio
Vélez. Por el Oeste una serie de cerros de baja altura (500 m) separan
la cuenca del rio Guadalmedina de la del rio Guadalhorce. La orografía
de la zona es abrupta, con altitudes que van desde 1.032 m. la máxima
y 97 m. la mínima; estando la mayor parte del Parque comprendido
dentro de la curva de nivel de 500 m.
Es el resultado de una compleja interacción entre los factores
físicos, antes descritos, y los sistemas biológicos. Esta
estructura, que no tiene equivalente en los sistemas acuáticos, se
genera por una diferenciación y por una modificación físico-química
de la materia inerte en presencia y por mediación, de agentes biológicos
y sus productos. En lineas generales, la generación y evolución
de un suelo, el proceso edáfico (o edafogénesis), no depende
tanto de los materiales de partida, como de las condiciones en las que se
da el proceso, especialmente la temperatura y la humedad, que son los factores
físicos que más condicionan a los seres vivos.
En una fase inicial tan solo existe el sustrato rocoso, tambien denominado
roca madre, y que en edafología se conoce como horizonte D. Sobre
la roca madre los procesos erosivos hídricos, provocan la disgregación
del material original formando lo que se denomina roca madre erosionada
u horizonte C. La fijación de organismos vivos, en primer lugar líquenes
y musgos, provocan la alteración físico-química de
los materiales constituyentes de la roca, con una disminución del
tamaño medio de los granos sueltos, a los que se adhieren los productos
de degradación de los tejidos orgánicos, que sufren una paulatina
transformación, por acción microbiana, y mineralización.
El producto final es el humus. El humus se encuentra fuertemente asociado
con la arcilla, formando un material absorbente con gran capacidad de retención
de agua y de elementos nutritivos.
El nivel del suelo donde se acumula el humus se le denomina horizonte A.
Este nivel del suelo es frecuentemente lavado por el agua de lluvia, que
al infiltrarse en el terreno arrastra los compuestos del horizonte A, acumulandolos
en un nuevo nivel, que se denomina horizonte B o de acumulación.
De este horizonte las plantas con raices profundas van a extraer los nutrientes,
ya mineralizados, que necesitan para crecer y desarrollarse, y los cuales
con el tiempo devolverán ya sea directamente en forma de hojarasca
y madera muerta, o indirectamente via detritus y restos de los animales
que se alimentan de las plantas.
Esta palabra hace referencia al conjunto de todos los organismos vivos
que comparten un mismo espacio y que interaccionan entre sí y con
el medio. El número de organismos que suele existir en un territorio
concreto es muy elevado, y por lo general podemos encontrar representantes
de los principales grandes grupos biológicos.
Relaciones Bióticas
: Los organismos se relacionan entre sí
y con el medio físico en el que se encuentran inmerso. Algunos de
ellos transforman la energía solar y la materia inorgánica,
en materia viva. A éstos se les denomina productores primarios, o
también organismos fotosintéticos. Estos son las plantas;
los protofitos (por ejemplo el plancton) y los procariotas fotosintéticos,
siendo los más conocidos las llamadas algas azules (cianófitas).
A los organismos que se alimentan de éstos se les llama consumidores
primarios. Los miembros principales de este grupo son los animales, tanto
los unicelulares como los pluricelulares, aunque también se pueden
incluir algunos tipos de bacterias y hongos e incluso a algunas plantas
que viven a expensa de otras sin realizar la fotosíntesis, y se les
conoce como plantas parásitas.
De los consumidores primarios se alimentan los denominados como consumidores
secundarios o carnivoros. Principalmente a este grupo pertenecen animales,
aunque algunos hongos se podrían considerar como carnivoros.
Por último existe un grupo de organismos que se alimenta de los restos
muertos de todos los demás, tranformandolos en sus componentes inorgánicos,
a estos se les llama descomponedores. A este grupo pertenecen únicamente
las bacterias y los hongos.
Bajo esta perspectiva es fácil razonar, que para que en un lugar
hayan consumidores primarios, antes es necesario que haya sido colonizado
por productores primarios, y por lo tanto los carnivoros no tendrán
nada que hacer hasta que los consumidores primarios no se hayan instalado.
Sucesión Ecológica
: Así se denomina al proceso
temporal por el que un lugar es colonizado por los organismos, y va siendo
cambiado paulatinamente en sus características, así como se
modifica respecto a los tipos de organismos que viven en él.
A lo largo de la sucesión ecológica se establecen intrincadas
relaciones entre los distintos organismos que van introduciendose, por medio
de procesos como la depredación, la competencia, la simbiosis, el
parasitismo, el comensalismo, etc.., de tal forma que cada nuevo organismo
que entra en el territorio aprovecha algún recurso existente en éste
y al mismo tiempo se convierte en una fuente de recursos para otros organismos.
De este proceso no se escapa ni la especie humana. Aprovechamos muchos recursos
naturales, a veces de forma escandalosamente derrochadora y descuidada,
pero al mismo tiempo nos hemos convertido en fuente de recursos de numerosos
organismos que se aprovechan de ello, como los gorriones, ratas, cucarachas,
moscas, y otros familiares seres vivos de nuestras ciudades, donde llegan
a ser muchisimo más numerosos que en el medio no urbanizado.
En los Montes de Málaga, a igual que en la mayoría de todos
los lugares, las primeras fases de la sucesión son poco visibles.
La roca madre que se descompone por acción de los agentes erosivos,
pueden colonizarla los
líquenes
, algunas bacterias y hongos,
algunos pequeños organismos del suelo, principalmente ácaros
y otros de artrópodos de pequeño tamaño (Colémbolos,
Diplópodos, Proturos), además de algunos pequeños gusanos
(Nemátodos), etc.
Estos organismos van a comenzar a modificar las características de
los materiales, iniciando la formación del suelo.
Paulatinamente y en aquellos lugares donde se ha acumulado un poco de material
suelto con algo de humus, y si existe suficiente humedad, pueden asentarse
otros organismos fotosintéticos como los musgos, y se desarrollarán
las semillas de plantas superiores de tipo herbaceo, de pequeño porte
y con raices poco profundas.
Conforme la cantidad de suelo disponible va aumentando, tanto en extensión
como en espesor, irán introduciendose especies vegetales de mayor
porte, con sistemas radiculares más amplios y profundos, así
como las especies herbívoras que se alimentarán de estas plantas.
A esta etapa la denominamos etapa de la vegetación herbacea, ya que
son el tipo de plantas que dominan. Se caracteriza además, porque
las especies que más abundan suelen ser de ciclo anual, es decir
que mueren una vez que han producido semillas. Como ejemplo de estas plantas,
fáciles de encontrar en los Montes de Málaga, tenemos las
gramineas como son los
bromus
, los
espartos
y los
lastones
, las compuestas como los
cardos
y los
dientes
de león
y las crucíferas (familia de plantas con flores
de 4 pétalos).
En este punto debemos decir que la especie humana ha favorecido intensamente
el desarrollo de este tipo de plantas, sobre todo las gramíneas,
a expensas de la destrucción de los antiguos bosques, ya que a dicho
grupo de herbaceas pertenecen plantas como el trigo, el arroz, el centeno,
la avena, el mijo,..etc, las cuales son utilizadas como alimento por nuestra
especie o para los animales de los que nos alimentamos.
Todo este aporte de materia orgánica contribuye a aumentar el espesor
y desarrollo del suelo, donde paulatinamente se introducirán especies
arbustivas, las cuales ya presentan una mayor persistencia temporal, desarrollando
amplios sistemas radiculares que además contribuyen a aumentar la
degradación de la roca madre, a mejorar el drenaje del suelo y a
facilitar su retención frente a la erosión hídrica.
Esta etapa se denomina fase del matorral. Este matorral suele estar formado
en los montes de Málaga por diversas especies, aunque podemos distinguir
entre el matorral que se desarrolla sobre suelos calizos, donde domina
Thymus
vulgaris
,
Thymus mastichina
,
Coridothymus
capitatus
(tomillos) y
Rosmarinus
officinalis
(romero), del matorral desarrollado sobre suelos siliceos,
por ejemplo de pizarras, donde dominan
Cistus
albidus
,
Cistus ladanifer
,
Cistus monspeliensis
,
Cistus
salvifolius
, (jaras) y
Lavandula
stoechas
(cantuesos).
Cuando este matorral se encuentra bien desarrollado, amparándose
en el efecto de sombra que provoca, y beneficiandose de la acumulación
de suelo, pueden desarrollarse especies de porte arbóreo, como es
el caso de
Pinus halepensis
(pinos
carrascos), y también un matorral más estructurado y rico
en especies. Por lo general la especie arbórea que aparece en esta
fase, va a estar condicionada por la presencia de pequeños bosquetes
intactos en las inmediaciones, los cuales van a actuar como fuente de semillas
en esta repoblación arbórea natural. Naturalmente, algunas
especies de árboles encuentran más facilidades para su instalación
en esta fase, que otras. De hecho, las repoblaciones forestales que se llevan
a cabo, lo que hacen realmente es propagar a mayor distancia y con mayor
intensidad una especie muy adaptada a las características de este
periodo de la sucesión natural, como es el caso de los pinos.
Conforme se desarrollan los pinos y la cobertura arbórea formada
protege más el suelo de la fuerte insolación y de la evaporación
de la humedad edáfica, aparecen nuevas especies de matorral que sustituirá
al antes descrito. Entre las especies que pueden presentarse en esta fase
del pinar tenemos
Pistacia lentiscus
(lentisco),
Lygos monosperma
(retama),
Spartium
junceum
(gayumba o retama de olor);
Ulex baeticus
y
Ulex parviflorus
(aulaga morisca o
tojo), y también pequeños arbolitos como
Quercus
coccifera
(coscoja), que es muy parecida a la encina sobre todo
cuando ésta es joven. También en esta etapa y en las zonas
más soleadas podemos encontrar
Chamaerops
humilis
(palmito), que es la única especie de palmera autóctona
de Europa, y
Olea europaea var. sylvestris
(acebuche) cuya variedad
cultivada es el
olivo
.
La fase del pinar puede durar muchos años, durante los cuales el
suelo forestal va aumentando de profundidad y diferenciandose en los distintos
horizontes de los que hablamos antes. Sin embargo, si las condiciones de
humedad y de recursos nutritivos del suelo se mantienen, poco a poco, van
incorporandose en aquellos lugares donde quedan claros soleados, por la
muerte natural de los ejemplares más viejos de pinos, árboles
como
Quercus ilex
(encina)
y
Quercus suber
(alcornoque),
de crecimiento más lento que los pinos, pero que en los ecosistemas
mediterraneos constituyen la etapa más madura del bosque autóctono.
Que se genere un bosque de encinas o de alcornoques va a depender en parte
de la naturaleza del sustrato rocoso. Por lo general el alcornoque se va
a desarrollar mejor en suelos siliceos y con mayores aportes de humedad,
mientras que la encina predomina en los suelos calizos, teniendo menores
requerimientos de agua.
Puede parecer extraño que si se ha formado un bosque de pinos, se
vaya a sustituir de forma natural por un encinar. Sin embargo esto sucede
porque la ventaja inicial, que tienen los pinos al competir en suelos poco
formados, con menor contenido en humedad, y en zonas con fuerte insolación
solar (lo que aumenta las pérdidas de agua), la pierden conforme
desarrollan el bosque, ya que los aportes de hojarasca de pino contribuye
a aumentar el espesor del suelo y el ensombrecimiento que provocan sus densas
copas, disminuye las pérdidas de agua del suelo por evaporación.
Además, el ensombrecimiento producido por los pinos perjudica más
el desarrollo de los pinos jóvenes que a los incipientes alcornoques
y encinas. Esto conjugado con el papel que representan en la retención
del suelo, las demás especies acompañantes, prepara adecuadamente
el terreno para que se introduzca con total éxito la encina o el
alcornoque. Tan solo en aquellas laderas muy escarpadas y orientadas al
Sur, podrá persistir el pinar ya que las fuertes pendientes contribuiran
a aumentar la erosión y por lo tanto mantendrá las condiciones
óptimas para el pino.
En el medio natural, compiten fuertemente los bosques de encinas y alcornoques
contra los bosques de pinos. Allí donde las condiciones son menos
extremas y permanezcan más o menos constantes durante largo tiempo
acabarán dominando las encinas o los alcornoques. Por el contrario
si se producen constantes pérdidas de suelo, lo que se favorece por
las pendientes muy fuertes, o si se dan incendios con demasiada frecuencia,
se mantendrá el dominio de los pinos. De hecho, está probado
que el fuego es un recurso aprovechado por estas comunidades vegetales en
su lucha por el espacio, ya que los pinos evolutivamente han desarrollado
la capacidad de generar sustancias inflamables, como la resina o su propia
hojarasca, y piñones que germinan tras un incendio, incluso en el
caso del pino canario (
Pinus canariensis
) los tocones quemados pueden
rebrotar tras los incendios.
Por el contrario, las encinas y alcornoques desarrollan estrategias de producción
de tejidos vegetales resistentes al fuego y poco inflamables, protegiendo
especialmente las ramas más jóvenes y las yemas. Por lo tanto,
los incendios causados por el hombre van a favorecer a las especies pirófilas,
entre las que se incluyen también las jaras, en detrimento del bosque
mediterráneo maduro.